El caso es que me harté de recibir día sí, día también el mismo MMS de publicidad de una de sus tarifas de voz.
Llamé al 123 muy cabreado y diciendo que o me dejaban de llegar esos mensajes o me daba de baja de la compañía.
La telefonista de turno tomó nota de todo y pasó la reclamación al departamento oportuno, asegurandome que recibiría una respuesta en las siguientes 24h.

Aseguran (¿Apostamos?) que han desactivado el envío de publicidad a mi número y además, en la próxima factura obtendré un 20% de descuento como compensación por las molestias recibidas.
Quejarse, a veces, tiene su recompensa (más allá del desahogo).
No lo olvideis, el que no llora no mama.